2020 · Belén, Iquitos
Reino de Luz nació en 2020, en medio de la pandemia del COVID. Con algunos miedos e inseguridades, decidimos como familia irnos a Belén para entregar nuestra vida a servir, amar y discipular a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Durante ese tiempo repartíamos comida y entregábamos paquetes de víveres.
No ha sido un camino fácil. Hemos reído, hemos llorado, hemos dudado, hemos sufrido — y muchas veces nos hemos cansado. Pero también hemos visto muchos milagros.
"Dios ha sido bueno. Cada paso valió la pena. Cada semilla sembrada dio fruto. Y cada batalla nos enseñó a depender más de Él."
Seguimos creyendo que una vida transformada puede cambiar muchas más.
Creció en Belén — uno de los distritos más golpeados por la extrema pobreza, la prostitución y la venta de droga. Nunca conoció a su papá. Su madre lo abandonó a los 6 años.
Cayó en las drogas, el alcohol y la delincuencia. Por 9 años vivió en las calles, sin rumbo y sin dirección.
Cuando ya no esperaba nada de la vida, Dios lo encontró. No lo encontró fuerte, ni limpio, ni con respuestas. Lo encontró borracho, drogado, sucio, roto, quebrado y perdido… y aun así, decidió amarlo.
Ingresó a un centro de rehabilitación donde experimentó, por primera vez, el amor verdadero de Jesús — un amor que no lo juzgó, que lo amó por encima de sus errores. Después de dos años, salió con una nueva perspectiva.
Abrió su propia barbería — no solo un medio de ingresos, sino un espacio para mostrar la esperanza de Jesús a otros jóvenes con historias parecidas a la suya.
Dios puso en su corazón un llamado a prepararse en YWAM – Jóvenes con una Misión. En viajes a Colombia y Ecuador, tuvo una visión: se vio en medio de la selva, rodeado de niños — algunos sonriendo, otros escondidos entre los árboles, llenos de vergüenza y temor.
De regreso al Perú, Dios lo llamó a regresar a Belén — el mismo lugar que representaba su pasado de tristeza, dolor y miedo — para llevar Su amor a los niños que hoy viven lo mismo que él vivió.
El Llamado
"Bryan, quiero que lleves Mi amor a los niños de Belén que viven lo mismo que tú viviste."
— Dios, en oración
"El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres..."
Isaías 61:1–4